El impacto desde su aparición en 1960
Sin dudas cambio los procesos de sociabilización y de acceso a la información. Desplazó a elementos cotidianos como lo son el teléfono, el fax y hasta la propia prensa. Pero su utilización también supone el riesgo de acceder a datos erróneos y de contenidos diversos.
De los grandes inventos y descubrimientos de las últimas décadas y sin ignorar el impacto con el que antes de una década sacudirá la ingeniería genética, la radiotelevisión, la energía nuclear, la conquista del espacio; quizás ninguno ejercerá un papel tan decisivo en la evolución (y a veces revolución) de la sociedad, como Internet.La red Internet, con el apoyo de los ordenadores y de la telefonía convencional y móvil, supone que en cualquier momento y en cualquier lugar (en casa, en el centro de trabajo, en el cibercafé, desde el teléfono WAP), se puede acceder a la información que se necesita (sea sonora, icónica o textual), difundir datos a todo el mundo y comunicarse e interactuar con cualquier persona, institución o entorno (real o virtual). Además, permite que todos puedan producir y distribuir conocimientos, y proporciona un nuevo entorno de interrelación social.Para las empresas, sumergidas en el mar de la economía global, cada vez resulta más imprescindible utilizar este canal de comunicación, publicidad y comercio, a través del cual se relacionan, se informan, dan a conocer sus productos y servicios, negocian, invierten, venden. Por otra parte, en el ámbito personal y doméstico, poco a poco se descubre sus enormes posibilidades, especialmente como medio de relación, información, ocio y también formación: Internet puede proporcionar información y formación sobre cualquier tema, en todo momento y desde cualquier punto de la Red. Por cierto, Internet también motivo un replanteamiento de los derechos de autor. ¿hasta que punto podemos utilizar libremente la información que encontramos al navegar?Todas estas funcionalidades de Internet, que están al alcance de cualquiera que disponga de un ordenador con módem, un teléfono WAP/UMTS o simplemente un televisor con webTV (adaptador que conecta el televisor a Internet a través del teléfono), van en detrimento de la utilización de otros instrumentos que hasta ahora permitían satisfacer las necesidades de comunicación e información de las personas, instituciones y empresas: el teléfono convencional, el fax, la prensa y hasta la mismísima televisión, que ve reducida su audiencia porque antes los incondicionales jóvenes ahora dedican buena parte de su tiempo libre a los teléfonos móviles, a los videojuegos y a Internet, a pesar de que aún no hay una tarifa plana para estar siempre conectados Internet. Esto es un hecho revolucionario, como también lo fue en otras épocas históricas el advenimiento de determinados instrumentos y técnicas (fuego, hierro, escritura, máquina de vapor, electricidad.). Internet abre las puertas de una nueva era en la que, en este caso, se pueden realizar "a distancia" muchísimas de las cosas que antes requerían presencialidad, desarrollar nuevas actividades, muchas de ellas enriquecedoras de la personalidad y de nuevas formas de vida, hasta ahora imposibles e incluso impensables.Además, las funcionalidades de Internet (comunicación, acceso/difusión informativa, entorno social global) pueden contribuir poderosamente a la difusión cultural y democratización de la formación, aunque también comporta riesgos: difusión de informaciones erróneas, contenidos racistas, etc.El nacimiento de la RedAunque se pueda pensar que Internet es algo que surgió en estos últimos tiempos, no es así, ya lleva unas cuantas décadas. Los inicios de Internet se remonta a los años 60, en plena guerra fría. Estados Unidos crea una red exclusivamente militar, con el objetivo de que, en el hipotético caso de un ataque ruso, se pudiera tener acceso a la información militar desde cualquier punto del país. Esta red se creó en 1969 y se llamó Arpanet. En principio, la red contaba con 4 ordenadores (computadoras) distribuidos entre distintas universidades del país. Dos años después, ya contaba con unos 40 ordenadores conectados. Tanto fue el crecimiento de la red que su sistema de comunicación se quedó obsoleto. Entonces dos investigadores crearon el Protocolo TCP/IP, que se convirtió en el estándar de comunicaciones dentro de las redes informáticas (actualmente se sigue utilizando dicho protocolo). Arpanet siguió su crecimiento y abriéndose al mundo, y cualquier persona con fines académicos o de investigación podía tener acceso a la red. Las funciones militares se desligaron de Arpanet y fue así que nació Milnet, una nueva red creada por los Estados Unidos. La National Science Fundation crea su propia red informática llamada Nsfnet, que más tarde absorbe a Arpanet, creando así una gran red con propósitos científicos y académicos. El desarrollo de las redes fue abismal, y se crean nuevas redes de libre, formando el embrión de lo que hoy se conoce como Internet. El desarrollo de Nsfnet fue tal que hacia 1990 contaba con alrededor de 100.000 servidores. El Centro Europeo de Investigación de Partículas crea las páginas web, con el objetivo de comunicarse con otros científicos europeos. En 1993 un estudiante norteamericano escribió el código del primer explorador web, el Mosaic, que se distribuía de forma gratuita por la red, y permitía tener acceso a gráficos y documentos de texto dentro de Internet. Esto supuso una auténtica revolución, y a partir de ese momento, Internet no ha parado de crecer. En 1996 existían cerca de 90.000 sitios web. Computadoras enlazadas en todo el planetaInternet es, básicamente, millones de ordenadores (computadoras) conectados entre sí independientes unos de otros. Para que todos puedan coexistir y comunicarse, deben ponerse de acuerdo. Por tal motivo fueron creados los Protocolos, que son reglas de comunicación que se adoptan, para ser entendido por los otros ordenadores de la red. Los dos más importantes son Protocolo de Control de Transmisión (Transfer Control Protocol) y el Protocolo de Internet (Internet Protocol). Usualmente se trata a estos dos protocolos como si fueran uno solo: TCP/IP. Una computadora, si maneja estos dos protocolos, no tendrá ningún problema para ser entendido por los demás ordenadores de Internet. Todas las PC (computadoras personales) que componen Internet no están conectados unos con otros: solo se está conectado con los más cercanos. Si se realiza una petición de cierta información a una computadora que se encuentra a cientos de kilómetros, se accede a ese ordenador a través de otros, formando una especie de cadena. Para saber donde está el ordenador al que se quiere acceder, se debe saber también donde se encuentra. Para saber donde está, se utilizan las Direcciones IP, que son como una especie de DNI de los ordenadores, que está compuesto por una combinación de números entre 0 y 255, y se utiliza para identificar a cada ordenador dentro de una red. Una vez sabido esto, la información que se solicitó al ordenador lejano, llega en pequeños paquetes que se enlazan mostrando la petición en pantalla. En Internet, los ordenadores que están conectados a la red no tienen siempre los mismos propósitos o poseen las mismas capacidades. Existen dos tipos: los clientes y los servidores. Los servidores forman parte del esqueleto de Internet: son un gran ordenador encargado de atender las peticiones de otros ordenadores (por eso su nombre). También existen otro tipo de servidores, que son los ISP (Internet Service Provider o Proveedor de Servicios de Internet). Son los encargados de ofrecer una conexión de acceso a Internet para los ordenadores clientes y será el enlace de estos, con los demás. Los servidores tienen un tipo de conexión a Internet que se denomina Dedicada, que quiere decir que siempre está conectado a Internet. Los clientes pueden tener una conexión a Internet dedicada o no dedicada. La conexión no dedicada quiere decir que la conexión es por un tiempo limitado, no permanente. Un ejemplo de conexión dedicada en clientes es cuando se posee una línea ADSL, y una conexión no dedicada, una conexión vía módem. El acceso en númerosSegún una síntesis efectuada por Carrier y Asociados, actualmente existen 1.960.000 accesos, considerando tanto hogares como empresas, lo que representa un crecimiento de 12% en el año que pasó. En cuanto a las formas de conexión, actualmente 26% de todos los accesos a Internet son de banda ancha, 31% dial up con abono y 42% dial up gratuitos.Las cifras confirman las tendencias que ya se vislumbraban desde hace un par de años: un importantísimo crecimiento de la banda ancha en detrimento de los accesos dial up, principalmente aquellos con abono, pero impactando también a los accesos dial up gratuitos. Mientras que los accesos de banda ancha crecieron 94% durante 2004, los dial up gratuitos lo hicieron sólo 2% y los dial up con abono retrocedieron 8%. En esta sustitución de dial up por banda ancha no sólo implica que más gente tiene en sus hogares accesos tipo ADSL, cable módem o inalámbricos. También marca que aquellos que no pueden o no quieren pagar por banda ancha la buscan en los cibers y locutorios. Sería bueno que futuros relevamientos del Indec también incluyeran a esta plataforma de acceso, que es cada vez más importante, propuso CyA.La visión crítica del semiólogo Umberto EcoUmberto Eco no cree en Internet. No es que no crea en el sentido teológico de la palabra, digamos que, incapaz de sustraerse a su existencia, se posiciona claramente en su contra. Se declara su enemigo abierto y le atribuye efectos apocalípticos en nombre no de la rosa, sino de la cultura y la comunicación. Eso al menos es lo que se desprende de la transcripción de una entrevista suya al diario alemán Die Welt y que recogen de forma suscinta varios medios digitales.La cultura individualSi las afirmaciones del intelectual italiano no han sido sacadas de contexto se toma como base las referencias textuales que aparecen en Libertad Digital y Mouse.cl), su planteamiento viene a ser el siguiente: Internet acabará creando una incomunicación total al permitir que cada uno pueda construir su particular enciclopedia del saber, imposibilitando los referentes culturales comunes. Eco habla de una “cultura individual”, que surgiría de la Red y que aislaría a los individuos entre sí, frente a la cultura tradicional, que no sólo permite la comunicación sino que además actúa de filtro para determinar, por ejemplo, que “saber cuando murió Julio César es importante, mientras que la fecha de la muerte de su mujer no”. “Hoy existe el peligro de que 6.000 millones de personas tengan 6.000 millones de enciclopedias distintas y ya no puedan entenderse entre ellos para nada”.Pensamiento de clausuraCiertamente, aún me resisto a dar crédito a estas declaraciones. Le suponía a Eco un hombre de su tiempo, quizás algo más pendiente del Medievo que de la robótica, pero en absoluto temeroso del progreso o adversario de la democratización de los medios. Y aún menos, confuso y perdido en un mundo que cambia a velocidad de vértigo, pero no tanto como para hacerte perder el tren de la clarividencia.cibercondrÍacosLas consecuencias de su usoUmberto Eco no cree en Internet. No es que no crea en el sentido teológico de la palabra, digamos que, incapaz de sustraerse a su existencia, se posiciona claramente en su contra. Se declara su enemigo abierto y le atribuye efectos apocalípticos en nombre no de la rosa, sino de la cultura y la comunicación. Eso al menos es lo que se desprende de la transcripción de una entrevista suya al diario alemán Die Welt y que recogen de forma suscinta varios medios digitales.La cultura individualSi las afirmaciones del intelectual italiano no han sido sacadas de contexto se toma como base las referencias textuales que aparecen en Libertad Digital y Mouse.cl), su planteamiento viene a ser el siguiente: Internet acabará creando una incomunicación total al permitir que cada uno pueda construir su particular enciclopedia del saber, imposibilitando los referentes culturales comunes. Eco habla de una “cultura individual”, que surgiría de la Red y que aislaría a los individuos entre sí, frente a la cultura tradicional, que no sólo permite la comunicación sino que además actúa de filtro para determinar, por ejemplo, que “saber cuando murió Julio César es importante, mientras que la fecha de la muerte de su mujer no”. “Hoy existe el peligro de que 6.000 millones de personas tengan 6.000 millones de enciclopedias distintas y ya no puedan entenderse entre ellos para nada”.Pensamiento de clausuraCiertamente, aún me resisto a dar crédito a estas declaraciones. Le suponía a Eco un hombre de su tiempo, quizás algo más pendiente del Medievo que de la robótica, pero en absoluto temeroso del progreso o adversario de la democratización de los medios. Y aún menos, confuso y perdido en un mundo que cambia a velocidad de vértigo, pero no tanto como para hacerte perder el tren de la clarividencia.
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